Luciana comienza una nueva etapa.

Después de varios años de tratamiento, Luciana, una niña de cinco años originaria de Mérida, comenzó una nueva etapa: la vigilancia médica.

Diagnosticada con Leucemia Linfoblástica Aguda, su proceso implicó largos periodos lejos de casa. En distintas ocasiones, Luciana y su papás permanecieron durante meses en la Ciudad de México, ya que su quimioterapia no podía interrumpirse.

Durante este camino, su familia encontró en AMANC un espacio de acompañamiento y recibió apoyo con estancia, alimentación, transporte, medicamentos y atención psicosocial. Estos recursos les permitieron enfrentar las dificultades cotidianas del proceso y concentrarse en la continuidad de su tratamiento.

Papá de Luciana: “AMANC, nos apoyó desde el principio que tuvimos el diagnóstico y necesitábamos un lugar donde quedarnos, para poder tener esa esperanza de llevar el tratamiento aquí. Apareció AMANC, y nos brindó un lugar donde tener un techo, una cama para dormir y un plato de comida”.

Más allá de los apoyos materiales, cada estancia también estuvo marcada por los juegos, las actividades y los momentos compartidos entre Luciana, sus papás, amigos y voluntarios. Una relación que se fortaleció durante el proceso y que hoy forma parte de los recuerdos que se llevan de regreso a Mérida.

Para su familia, el inicio de la vigilancia representa un momento lleno de alegría, pero también el comienzo de un seguimiento que continuará de manera cercana.

Papá de Luciana: “…fue una etapa muy difícil al principio y ahora llegar a la vigilancia, ya era algo que anhelábamos y estamos muy felices como familia de que Luciana está en esta etapa nueva de vigilancia, así con incertidumbres de todo lo que puede venir pero estamos confiando mucho de que todo va a seguir bien”.

Hoy, Luciana puede pensar nuevamente en lo que más disfruta: jugar con sus hermanos. Su historia muestra que el acompañamiento integral también se encuentra en hacer posible que una familia continúe su camino con mayor tranquilidad y esperanza.

Gracias a quienes colaboran con AMANC, más niñas, niños y adolescentes pueden recibir acompañamiento durante sus tratamientos, mientras sus familias encuentran un lugar donde no tienen que atravesar solas este proceso.

TU APOYO SIGUE SIENDO VITAL PARA QUE MÁS NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES CON CÁNCER, LLEGUEN A ETAPA DE VIGILANCIA CÓMO LUCIANA.

¡Juntos somos más fuertes que el cáncer! 🎗️

Conoce la historia de Luciana y escucha el testimonio de su familia: