Día gris para el cáncer infantil


¿Qué tanto nos debe importar un tuit de la esposa del Presidente de México? Esta mañana, la señora Beatriz Gutiérrez Müller celebró en su cuenta de Twitter el segundo aniversario del triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador. En su breve mensaje subraya que la ciudadanía -ella incluida- logró lo impensable: elecciones realmente democráticas.

Valiéndose del libre ejercicio de expresión y de participación, un ciudadano le preguntó a quien se autodefine como madre de familia, esposa, escritora y profesora universitaria: “¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta.”

El comentario de la “no primera dama” y sí Presidenta honoraria del Consejo Asesor de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México fue ejemplar: “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos”.

La conversación inicial ya no es pública, luego de que el acceso a la cuenta de Twitter de la señora Gutiérrez Müller @BeatrizGMuller fuera restringida sólo a sus seguidores. Lo que sí ha permanecido en la esfera pública son las tendencias y comentarios para reprocharle su postura, carente de respeto, empatía y humanidad.

El infortunio de este 1 de julio de 2020 contrasta con la reciente respuesta de la misma Gutiérrez Müller al productor Epigmenio Ibarra en la cuarta parte del documental Y fue a Palacio. Crónica de una transformación. La Doctora en Teoría Literaria contesta, junto al presidente López Obrador, cómo es la vida de la no primera dama:

“Es muy difícil porque hay muchas responsabilidades que se tienen que cumplir no son necesariamente públicas, pero hay que conducirse con muchísimo respeto, cuidado, atención, precaución, generosidad y de más. Es un trabajo muy difícil porque no es nada más ser la esposa de un esposo, es ser la esposa de un mandatario, entonces hay que tener muchísima conciencia de cada acto, mucha responsabilidad, buen juicio y eso implica un desgaste a veces emocional, a veces intelectual”.

Esta mañana no hubo respeto, cuidado, atención, precaución ni generosidad; faltó mayor conciencia, mucha mayor responsabilidad y buen juicio, no sólo como esposa de un mandatario, sino como madre de familia, escritora y profesora universitaria.

La Doctora Gutiérrez Müller, evidentemente, no es la responsable del innegable desabasto de medicamentos oncológicos en el país; nadie en su sano juicio afirmaría eso. Nada resolvería incluso que diera consulta médica a niñas y niños con cáncer; nadie en su sano juicio esperaría que eso ocurriera. La gravedad del problema reclama mayor seriedad de una persona, quien sin ser funcionaria pública -eso también lo sabemos- sí es cercana al Presidente de México

Acaso sólo se le pediría no ser una “testigo silenciosa” del drama que padecen las familias mexicanas, que en medio de una pandemia que sobrellevamos todos, deben además sobreponerse a la muerte anunciada de sus hijos e hijas que se enfrentan al cáncer sin medicamentos.

¿Qué hacemos, nosotros -no médicos-, que vivimos con esta enfermedad en casa? ¿Qué hacemos padres, madres, hermanos y familiares de estos niños y estas niñas a quienes no les importan los triunfos electorales de nadie, cuando no se garantiza atención completa y de calidad en los hospitales públicos de nuestro país?

La participación ciudadana que cientos y miles de personas celebran hoy, no cumple 2 años en la lucha contra el cáncer infantil, sino 38 años de exigencia y colaboración para que se cumpla el derecho a la salud, como lo establecen nuestras garantías y el Estado de Derecho que tanto nos enorgullece.

No necesitamos ser médicos para involucrarnos en un tema social de nuestros días, que en tiempo presente sigue siendo la primera causa de muerte por enfermedad en menores de edad. “Con los niños no” en ninguna de las circunstancias y menos en situación de desventaja en la salud.

A falta de medicamentos, de estudios de laboratorio, insumos y materiales de curación, desde simples agujas y catéteres, hasta la falta de condiciones laborales para médicos y trabajadores de la salud, la sociedad civil ha dado la cara.

Tenemos 38 años ayudando a las familias mexicanas, a partir de una experiencia personal como origen de AMANC, hasta la suma de más padres, madres, supervivientes, voluntarios, profesionales y donantes. Somos la primera organización en dedicarse a esta labor y la única que ha logrado conformar una red de ayuda en gran parte del país.

No somos esa sociedad civil intermediaria en el gasto público, sino aquella que intenta cubrir con recursos propios y privados las deficiencias que los gobiernos a lo largo de 40 años no han logrado cumplir.

El desgaste emocional e intelectual, al que hace referencia la señora Gutiérrez Müller por 24 meses de una circunstancia que eligió, no debe compararse con la desatención a una enfermedad que nadie pidió padecer. A la esposa del Presidente le pedimos respeto, empatía y humanidad.

 

José Carlos Gutiérrez-Niño
Director General de AMANC
Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, Institución de Asistencia Privada
jc.gutierreznino@amanc.org

 

Actualización: La Sra. Beatriz Gutiérrez Müller publicó en Twitter: «Están muy inquisidores los adversarios de mi esposo, ¡por algo será! Si mi expresión «No soy médico» ofendió a alguien, ofrezco disculpas. En cuanto a mí, sólo expresarles que soy humana y deseo el bien a todos, ahora y siempre».

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